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Una vez aclarados estos puntos, pasemos a la descripción anatómica
del caso que nos ocupa, de forma que podamos ver de una manera
más clara y precisa su función y cómo nos podemos ver afectados
en una lesión de este tipo, ya sea tendinitis, desgarro, fisura,
calcificación...
ORIGEN E INSERCIÓN
Como vemos en la imagen, el origen de la porción corta del
bíceps braquial se encuentra en el vértice de la apófisis
coracoide de la escápula. Su inserción junto con la porción
larga del bíceps braquial se prolonga hasta la cara posterior
de la tuberosidad bicipital del radio, de donde se desprende
una hoja fibrosa que pronto se confunde con la porción de
la aponeurosis antebraquial, que cubre los músculos epitrocleares.
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Tuborosidad
bicipital |
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Biceps
braquial |
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Corredera
bicipital |
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Porción
larga del biceps |
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Porción
corta del biceps |
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Apófisis
coracoides |
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Tendón
del pectoral mediano |
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Tendón
del coraco-braquial |
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Escápula |
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ACCIÓN
Tomando como punto fijo el hombro, flexiona la articulación
del codo y coloca el antebrazo en supinación. Cuando el antebrazo
esté fijo, el bíceps eleva el húmero en relación al omoplato
y sobre el brazo doblándolo sobre el antebrazo. Pero no podemos
olvidar algo muy importante, y es que la porción corta apoyándose
sobre la apófisis coracoide, impide junto con otros músculos
longitudinales la luxación de la cabeza humeral hacia abajo.
DESENCADENANTES DE LA LESIÓN
Uno de los puntos más importantes a la hora de tratar una
lesión, es conocer su origen (cómo se ha producido). Teniendo
en cuenta este punto, vamos a dividir la patología del tendón
corto del bíceps braquial en traumáticas y no traumáticas.
Diremos que una lesión es traumática cuando conocemos el agente
que las produce. Para una mayor compresión las dividiremos
en: patologías de traumatismo directo y patología de traumatismo
indirecto.
- El primer caso, patologías de traumatismo directo, son fáciles
de identificar pues es claramente identificable el agente
que provoca le lesión. Estamos hablando de golpes, patadas,
balonazos, choques directos, caídas, etc. Como ejemplo en
la vida cotidiana, tenemos el caso típico de aquella persona
que andando por la calle un poco despistada se golpea en el
hombro con otra que viene de frente.
En la práctica deportiva son múltiples los casos como, por
ejemplo, un choque en un salto en un partido de baloncesto,
una patada en artes marciales... Si bien mencionaremos que
las lesiones en el tendón corto del bíceps braquial son poco
frecuentes al tratarse de una inserción profunda y recubierta
por un gran músculo como es el deltoides.
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El segundo caso, patologías de traumatismo indirecto, es el
que nos afecta más en el tema que estamos estudiando. Aquí
el tendón no soporta la tensión excesiva a la que se ve sometido
en un momento determinado y se lesiona.
En la vida cotidiana tenemos casos muy comunes como la persona
que realiza unas compras y carga con ellas durante un periodo
más o menos largo, con el brazo en semiflexión. En la práctica
deportiva, uno de los casos más claros es el levantador de
pesas, que utilizando un peso a veces excesivo, quiere hacer
una última repetición y pega un tirón violento de la mancuerna
flexionando el brazo. Las lesiones no traumáticas son aquellas
en las que no hay un agente traumático conocido que justifique
las molestias (ejemplo los calambres) y que en general las
causas productoras, son agotamiento muscular o enfermedad
interrecurrente.
RATAMIENTO Y EVOLUCIÓN
Normalmente en las primeras 24 horas de producirse la lesión,
encontraremos ligera inflamación, dolor, impotencia articular
más o menos grave, rigidez, etc...
Estos son signos que nos hacen sospechar una pequeña fisura,
una tendinitis e incluso, un pequeño desgarro. El terapeuta
valorará el alcance de la lesión.
Lo primero que tenemos que hacer es bajar la inflamación,
pues una articulación inflamada no se puede manipular. La
base del tratamiento es igual para todas las patologías en
un principio y dependerá de la evolución clínica al pasar
a otras acciones terapéuticas. La forma más útil del tratamiento
sigue siendo el hielo, bien con masajes, bien en aplicación
directa; el tiempo máximo de aplicación será de 30 minutos
cada 2 ó 3 horas.
La
actividad física que implique la movilidad del brazo sobre
todo en flexión y aducción debe cesar en la medida de lo posible.
Un vendaje compresivo siempre será útil. En casos severos,
podemos usar un tratamiento antiinflamatorio no esteroideo.
Pasados unos cuantos días y dependiendo del alcance de la
lesión, el terapeuta realizará estiramientos pasivos potenciando
la extensión del brazo y la abducción del mismo. Un suave
masaje periférico será de gran utilidad para llevar sangre
a la zona y regenerar los tejidos.
A partir de hacerse indoloro el estiramiento y la contracción,
así como la palpación y no encontrando signos de inflamación,
podemos iniciar la sesión aplicando calor.
Daremos a continuación un suave masaje para acelerar el aporte
sanguíneo (siempre en la dirección de las fibras musculares),
para más adelante y dependiendo de la evolución utilizar técnicas
más directas, como por ejemplo, el masaje trasverso profundo.
Al hacerlo, colocaremos el tendón corto del bíceps braquial
estirado y en tensión, ya que es un tendón recubierto de vaina
y se pueden producir bridas entre el tendón y la vaina. La
presión se aplicará en sentido transverso a las fibras, en
movimientos cortos y precisos.
Nuestro
objetivo al utilizar esta técnica es: mantener los movimientos
más fisiológicos posibles en el tejido lesionado. Inhibir
o eliminar adherencias y cicatrices de los tejidos. Facilitar
la orientación del colágeno en el tejido cicatrizal. Bloquear
el paso de mensajes nocioceptivos aferentes, etc...
Siempre que se aplique esta técnica, hay que prestar especial
atención a las contraindicaciones (fragilidad capilar, infeccio
nes, artritis reumáticas, etc...), por lo que solo podrá ser
aplicada por un profesional.
Terminaremos la sesión, con estiramientos miotensivos.
En conclusión: la total rehabilitación de la porción corta
del bíceps braquial, depende de varios factores como; la aplicación
de una técnica correcta, especial atención a las contraindicaciones,
la asociación con otros tratamientos no manuales, pero, sobretodo
a un buen diagnóstico, de forma que tratemos ese tendón y
no lo confundamos con otros tendones adyacentes.
Para cualquier consulta, podéis poneros en contacto conmigo
llamando al Tfno: 630 82 30 59.
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