LESIÓN DE LA PORCIÓN CORTA DEL BÍCEPS
Por Marcos Catalán Femenía
Quiropráctico del grupo deportivo Ultimate Stack
Especialista en lesiones deportivas


Aunque en un principio suene como una lesión muy específica y poco frecuente, mi interés se basa en la confusión tan grande que tenemos cuando sentimos molestias o verdadero dolor en la articulación del hombro. Ésta es una articulación compleja, si bien es cierto que nos permite realizar una cantidad grande de movimientos (impensables en cualquier otra articulación), aquí reside su "facilidad" para lesionarse y además su "dificultad" en localizar el verdadero problema, ya que en una porción muy pequeña se insertan gran cantidad de ligamentos, y especialmente tendones, cuya prolongación muscular actúa de manera totalmente distinta, y esto nos puede llevar a errores muy comunes.

Antes de pasar a la descripción anatómica del bíceps (concretamente la porción corta) me gustaría especificar por qué nos confundimos tanto a la hora de identificar esta lesión. Uno de los motivos principales es que su inserción en la parte superior está tan cerca de la inserción del pectoral menor que muchas veces al sentir dolor en esa zona nos vemos limitados en movimientos propios del pectoral menor, y achacamos la lesión a este músculo. Otro motivo es el hecho de ser esta inserción una inserción de las capas musculares profundas del hombro viéndose recubierto por el músculo deltoides (concretamente en sus fibras anteriores). Al tener dolor, éste se irradia a toda la zona, haciéndonos creer que el músculo lesionado es el deltoides. La proximidad de la inserción del coracobraquial y su acción tan parecida en la flexión del húmero, nos lleva en repetidos casos a la misma confusión ya mencionada.




Una vez aclarados estos puntos, pasemos a la descripción anatómica del caso que nos ocupa, de forma que podamos ver de una manera más clara y precisa su función y cómo nos podemos ver afectados en una lesión de este tipo, ya sea tendinitis, desgarro, fisura, calcificación...


ORIGEN E INSERCIÓN

Como vemos en la imagen, el origen de la porción corta del bíceps braquial se encuentra en el vértice de la apófisis coracoide de la escápula. Su inserción junto con la porción larga del bíceps braquial se prolonga hasta la cara posterior de la tuberosidad bicipital del radio, de donde se desprende una hoja fibrosa que pronto se confunde con la porción de la aponeurosis antebraquial, que cubre los músculos epitrocleares.


Tuborosidad bicipital

Biceps braquial

Corredera bicipital

Porción larga del biceps

Porción corta del biceps

Apófisis coracoides

Tendón del pectoral mediano

Tendón del coraco-braquial

Escápula


ACCIÓN

Tomando como punto fijo el hombro, flexiona la articulación del codo y coloca el antebrazo en supinación. Cuando el antebrazo esté fijo, el bíceps eleva el húmero en relación al omoplato y sobre el brazo doblándolo sobre el antebrazo. Pero no podemos olvidar algo muy importante, y es que la porción corta apoyándose sobre la apófisis coracoide, impide junto con otros músculos longitudinales la luxación de la cabeza humeral hacia abajo.

DESENCADENANTES DE LA LESIÓN

Uno de los puntos más importantes a la hora de tratar una lesión, es conocer su origen (cómo se ha producido). Teniendo en cuenta este punto, vamos a dividir la patología del tendón corto del bíceps braquial en traumáticas y no traumáticas.
Diremos que una lesión es traumática cuando conocemos el agente que las produce. Para una mayor compresión las dividiremos en: patologías de traumatismo directo y patología de traumatismo indirecto.

- El primer caso, patologías de traumatismo directo, son fáciles de identificar pues es claramente identificable el agente que provoca le lesión. Estamos hablando de golpes, patadas, balonazos, choques directos, caídas, etc. Como ejemplo en la vida cotidiana, tenemos el caso típico de aquella persona que andando por la calle un poco despistada se golpea en el hombro con otra que viene de frente.
En la práctica deportiva son múltiples los casos como, por ejemplo, un choque en un salto en un partido de baloncesto, una patada en artes marciales... Si bien mencionaremos que las lesiones en el tendón corto del bíceps braquial son poco frecuentes al tratarse de una inserción profunda y recubierta por un gran músculo como es el deltoides.

- El segundo caso, patologías de traumatismo indirecto, es el que nos afecta más en el tema que estamos estudiando. Aquí el tendón no soporta la tensión excesiva a la que se ve sometido en un momento determinado y se lesiona.
En la vida cotidiana tenemos casos muy comunes como la persona que realiza unas compras y carga con ellas durante un periodo más o menos largo, con el brazo en semiflexión. En la práctica deportiva, uno de los casos más claros es el levantador de pesas, que utilizando un peso a veces excesivo, quiere hacer una última repetición y pega un tirón violento de la mancuerna flexionando el brazo. Las lesiones no traumáticas son aquellas en las que no hay un agente traumático conocido que justifique las molestias (ejemplo los calambres) y que en general las causas productoras, son agotamiento muscular o enfermedad interrecurrente.

RATAMIENTO Y EVOLUCIÓN

Normalmente en las primeras 24 horas de producirse la lesión, encontraremos ligera inflamación, dolor, impotencia articular más o menos grave, rigidez, etc...
Estos son signos que nos hacen sospechar una pequeña fisura, una tendinitis e incluso, un pequeño desgarro. El terapeuta valorará el alcance de la lesión.
Lo primero que tenemos que hacer es bajar la inflamación, pues una articulación inflamada no se puede manipular. La base del tratamiento es igual para todas las patologías en un principio y dependerá de la evolución clínica al pasar a otras acciones terapéuticas. La forma más útil del tratamiento sigue siendo el hielo, bien con masajes, bien en aplicación directa; el tiempo máximo de aplicación será de 30 minutos cada 2 ó 3 horas.
La actividad física que implique la movilidad del brazo sobre todo en flexión y aducción debe cesar en la medida de lo posible. Un vendaje compresivo siempre será útil. En casos severos, podemos usar un tratamiento antiinflamatorio no esteroideo.
Pasados unos cuantos días y dependiendo del alcance de la lesión, el terapeuta realizará estiramientos pasivos potenciando la extensión del brazo y la abducción del mismo. Un suave masaje periférico será de gran utilidad para llevar sangre a la zona y regenerar los tejidos.
A partir de hacerse indoloro el estiramiento y la contracción, así como la palpación y no encontrando signos de inflamación, podemos iniciar la sesión aplicando calor.
Daremos a continuación un suave masaje para acelerar el aporte sanguíneo (siempre en la dirección de las fibras musculares), para más adelante y dependiendo de la evolución utilizar técnicas más directas, como por ejemplo, el masaje trasverso profundo. Al hacerlo, colocaremos el tendón corto del bíceps braquial estirado y en tensión, ya que es un tendón recubierto de vaina y se pueden producir bridas entre el tendón y la vaina. La presión se aplicará en sentido transverso a las fibras, en movimientos cortos y precisos.

Nuestro objetivo al utilizar esta técnica es: mantener los movimientos más fisiológicos posibles en el tejido lesionado. Inhibir o eliminar adherencias y cicatrices de los tejidos. Facilitar la orientación del colágeno en el tejido cicatrizal. Bloquear el paso de mensajes nocioceptivos aferentes, etc...

Siempre que se aplique esta técnica, hay que prestar especial atención a las contraindicaciones (fragilidad capilar, infeccio nes, artritis reumáticas, etc...), por lo que solo podrá ser aplicada por un profesional.
Terminaremos la sesión, con estiramientos miotensivos.

En conclusión: la total rehabilitación de la porción corta del bíceps braquial, depende de varios factores como; la aplicación de una técnica correcta, especial atención a las contraindicaciones, la asociación con otros tratamientos no manuales, pero, sobretodo a un buen diagnóstico, de forma que tratemos ese tendón y no lo confundamos con otros tendones adyacentes.

Para cualquier consulta, podéis poneros en contacto conmigo llamando al Tfno: 630 82 30 59.